LAGUARDIA

El pueblo Laguardia

Tabla de contenidos

Nota.- Los contenidos y las imágenes han sido tomadas de las webs:

https://turismovasco.com;

https://www.lagaurdia-alava.com;

 

 

GEOGRAFÍA

Límites geográficos

Situación geográfica

El País Vasco, en el norte de España, es una zona de gran riqueza cultural y fuertes contrastes.

Desde la costa y dirigiéndonos hacia el sur, atravesamos sus montañas, valles y llanadas para llegar a la Rioja Alavesa, famosa por sus vinos. En el centro de esta comarca y a una altura de 635 metros sobre el nivel del mar, se encuentra Laguardia.

Su término municipal, de forma alargada en dirección Norte-Sur, tiene una distancia lineal de 11.000 metros, y abarca una superficie total de 81.441 m².

Vista panorámica de la Rioja Alavesa, desde el Balcón de la Rioja. A la izquierda, Laguardia

Límites geográficos

Situada en el sur de la provincia de Álava, la Rioja Alavesa aparece perfectamente delimitada, al norte por la Sierra de Cantabria, desde la que descienden sus tierras en suave declive, hasta el rio Ebro, donde se establece su límite al sur.

Laguardia en particular, limita al Norte con la Sierra de Cantabria, al Sur con la margen izquierda del Ebro, al Este el rio San Ginés separa la jurisdicción de Laguardia de la de Elvillar, y al Oeste con Navaridas.

Pertenecen a su jurisdicción:

  1. El Campillar: Su caserío se encuentra junto al Ebro, rodeado de viñedos. Cuenta con una impresionante encina milenaria.
  2. Páganos: En la junta administrativa de Páganos destacan la iglesia de la Asunción del s. XVI con portada y retablo renacentista y la casona de Juan de Ortiz de Zárate que ostenta el escudo con la leyenda “El mundo es ansí” que dio título a una novela de Baroja.
  3. Laserna: Pequeño núcleo de población donde destaca el puente Mantible, sobre el Ebro. Mantiene en pie dos de los seis arcos que tuvo en origen. Unos metros antes de entrar en el pueblo pueden verse los restos del Castillo de Assa, desaparecido ya en el siglo XIV.

 

Estas circunstancias geográficas, confieren a esta zona un paisaje y clima característicos; y han marcado de forma determinante su historia y el carácter de sus gentes.

Climatología

La «capa del norte», o «capa del cierzo» sobre la Sierra de Cantabria

La Sierra de Cantabria forma una barrera natural que impide la penetración de la influencia que el Cantábrico ejerce sobre las provincias vascas, y protege la zona de los fríos y húmedos vientos del norte y noroeste. Este viento llamado ‘cierzo’, al llegar a la sierra, la envuelve con un manto de nubes y nieblas pegadas a ella, que los nativos denominan ‘capa del cierzo’.

De esta manera, Laguardia goza de un clima que nada tiene que ver con el del resto de la provincia de Álava y, por supuesto, tampoco con las demás zonas del País Vasco, pudiendo ser definido como clima de transición hacia la meseta.

Registra Laguardia unas oscilaciones térmicas muy acusadas a consecuencia de la altitud de la localidad y de su proximidad a la sierra. Se caracteriza por tener unos inviernos crudos, en los que el termómetro puede bajar hasta los -10ºC, y unos veranos calurosos, en los que se pueden registrar temperaturas de más de 30ºC. Los otoños y las primaveras son suaves y agradables.

El índice de pluviosidad media se sitúa entre los 450 y los 600 mm., integrándose así en el denominado sector seco-cálido.

La capa del norte o, capa del cierzo sobre la sierra de Cantabria Laguardia

Terreno

Suelo arcillo-calcáreo en un viñedo de Laguardia

A mediados de la Era Terciaria (período mioceno), se desecó esta parte periférica del Valle del Ebro, depositándose así tierras areniscas arcillo-calcáreas, que han formado la composición del suelo.

El río Ebro y sus afluentes, han ido excavando estas areniscas y moldeando la zona, dejándola marcada con profundos barrancos y colinas, que determinan su peculiar paisaje cubierto de viñedos.

Su situación geográfica, climatológica y la composición de sus suelos, hacen que sea conocida por la riqueza y calidad de sus vinos.

Patrimonio natural

Durante un tiempo, el actual Valle del Ebro estuvo inundado por un gran lago. Cuando el río Ebro horadó la cordillera Litoral Catalana, el lago se secó y sólo quedaron unas lagunas en las depresiones, sin drenaje, alimentadas sólo por agua de lluvia, donde la intensa evaporación dio lugar a un fuerte aumento en la concentración de sales. Es así como se formaron la laguna de Navaridas, las cubetas de El ciego y Oyón y, en Laguardia, las lagunas de ‘Carralogroño’ y ‘Carravalseca’.

Humedal El Prao de la Paul Laguardia

La imposibilidad de poder drenar sus aguas hacia el exterior, y su importante significado como refugio de una flora interesante, es el motivo por el que en la actualidad están declaradas como Biotopos Protegidos.

La vegetación en estas zonas encharcadas es el juncal (juncus maritimus), y en las márgenes de las acequias aparece el ‘carrizo’ o cañas (arundo pini).

A partir de la falda de la sierra surgen los robles y encinares, los enebros, el boj y el madroño. Los terrenos llecos son envueltos por el suave perfume del tomillo, espliego, romero y salvia. En la zona más alta domina la retama.

Complejo lagunar de Laguardia

Este Biotopo Protegido se localiza en el centro de la comarca de Rioja Alavesa, en las proximidades de Laguardia, desde donde se divisa.

Las zonas húmedas constituyen ecosistemas privilegiados por la riqueza y diversidad de las formas vivas que las habitan. Cuando se encuentran en zonas de escasez de agua, su valor llega a ser excepcional.

El Biotopo Protegido de las lagunas de Laguardia engloba a tres pequeños humedales. Dos de ellos, Carralogroño y Carravalseca, son lagunas temporales endorreicas, de origen y funcionamiento natural, mientras que el tercero, el Prao de la Paul, es un pequeño embalse creado sobre una antigua zona encharcada.

Complejo lagunar de Laguardia. Laguna de Carravalseca

Funcionamiento Hidrológico

Las cubetas endorreicas son zonas que carecen de drenaje hacia el exterior, y que normalmente no reciben más aportes de agua que la de lluvia.

El nivel de estas lagunas tiene una gran variación a lo largo de las estaciones y los años, alternándose momentos en los que tienen cierta profundidad, con otros en los que están totalmente secas.

Las lluvias de finales de otoño inundan parcialmente las lagunas, que alcanzan su máxima profundidad en los meses de primavera. A partir de este momento, las menores precipitaciones y las altas temperaturas las van secando, transformándose en unas superficies blanquecinas.

Este color blanquecino procede de la precipitación por evaporación de las sales disueltas en el agua.

Tras el verano, las lluvias otoñales vuelven a llenar las lagunas, iniciándose un nuevo ciclo.

Las lagunas de Carralogroño y Carravalseca, son los últimos ejemplos de una serie de humedales que han ido desapareciendo al ser desecados para su puesta en cultivo. Tal es el caso del antiguo humedal del Musco, situado a medio camino entre las dos lagunas.

Actividad Biológica

Lagunas de Laguardia. Carralogroño a la izquierda y Carravalseca a la derecha

En un medio que presenta una estacionalidad tan marcada, son muy diversas las formas de vida que se pueden encontrar. Si además es un medio tan peculiar, estas formas serán muy singulares.

Lagunas de Laguardia. Carralogroño a la izquierda y Carravalseca a la derecha

Dentro de las aguas habitan plantas que son rarezas mundiales.

En los bordes de la laguna se encuentran herbáceas y juncos adaptados a la salinidad. Densas poblaciones de carrizo cubren amplias áreas, principalmente en Carralogroño, donde encuentran cobijo diversas aves.

Si la flora que habita estas lagunas es exclusiva, no lo es menos la fauna. Los invertebrados presentan especies propias del litoral mediterráneo.

El grupo más vistoso es el de las aves. Las lagunas naturales son un lugar privilegiado para los limícolas, que las utilizan como lugar de descanso durante sus migraciones.

La estacionalidad de estas lagunas impide algunos años la cría de aves acuáticas, al no encontrarse inundadas durante el período apropiado.

En cambio, el Prao de la Paul mantiene agua durante todo el año, y es allí donde se asientan diversas parejas de ánade azulón, focha común y somormujo lavanco.

Guía para una Visita

Aunque el Biotopo Protegido puede ser visitado durante todo el año, es durante el período comprendido entre septiembre y marzo cuando se puede observar un mayor número de aves.

Dado el carácter huidizo de estas especies, es conveniente hacer el menor ruido posible e ir provisto de prismáticos o telescopio.

El humedal más apropiado para una visita es el Prao de la Paul, ya que existe un camino que lo bordea y cuenta con zonas de fácil observación de aves.

HISTORIA

Prehistoria

Neolítico

En los alrededores de Laguardia, se han encontrado y siguen apareciendo, gran cantidad de restos arqueológicos, claro indicio de que ya desde épocas muy remotas la zona estaba muy densamente poblada. Las gentes que habitaron las inmediaciones de Laguardia han dejado claros vestigios de su vida en estas tierras.

Nos remontamos muy atrás en la historia y llegamos al Neolítico. Este supuso una revolución en la forma de vida que se había desarrollado hasta entonces. La caza y la recolección dan paso a la ganadería y agricultura, lo cual supone un relativo sedentarismo. La creación de excedentes implica el almacenamiento de estos, el transporte y el comercio.

Situados en esta etapa de la historia, los dólmenes y monumentos funerarios, dan testimonio de que en un período comprendido entre el 3000-1000 a. de C., pequeñas comunidades de agricultores habitaban la zona.

El primer vestigio documentado de la introducción de la agricultura en el País Vasco, lo encontramos cerca de Laguardia.

Chabola de La Hechicera (Elvillar de Álava) Laguardia
Cueva de Los Husos (Elvillar)
Entrada a la Cueva de Los Husos Laguardia

Aproximadamente del 3000 a. de C., esta cueva se utilizó hasta la romanización. Los hallazgos en ella muestran animales como el buey, el cerdo, las ovejas… así como restos que denotan una intensa actividad preagrícola y el uso de la cerámica.

Desde finales del Neolítico hasta el Bronce Pleno (1000 a. de C.), aparece el fenómeno funerario del megalitismo, cuyas características son la construcción de monumentos funerarios (tumbas colectivas), denominados dólmenes.

En la comarca de la Rioja Alavesa, encontramos uno de los conjuntos dolménicos más importantes y espectaculares del País Vasco. Todos ellos se encuentran en una franja al pie de la Sierra de Cantabria, y son de tipo ‘corredor’, considerados los de mayor antigüedad. En general están compuestos por un recinto formado por losas verticales, otra u otras como cubiertas y cerrado todo ello por un túmulo de grava y arena.

Dólmenes
  • Alto de la Huesera (Laguardia – 1945)
  • Layaza (Laguardia – 1952)
  • El Sotillo (Laguardia -1955)
  • San Martín (Laguardia -1956)
  • La Chabola de la Hechicera (Elvillar – 1935)
  • El Encinal (Elvillar – 1943)
  • Los Llanos (Cripán – 1982)
  • El Montecillo (Villabuena – 2009)
San Juan Ante Portam Latinam

En 1985, se descubrió de forma casual, cerca de Laguardia, un yacimiento de gran interés arqueológico:

Enterramiento colectivo simultáneo, realizado en un abrigo natural de reducidas dimensiones, situado a algo más de 2 kilómetros al sudeste de Laguardia.

Las inhumaciones de los, al menos 289 individuos enterrados, pudieron realizarse en una fecha comprendida entre los años 3035 al 3365 a. de C., en un momento cultural definido como Neolítico Final. Atribuido a un enfrentamiento violento entre grupos, este enterramiento colectivo coincide en el tiempo con los dólmenes, pero difiere de ellos por muy diversos motivos.

Yacimiento arqueológico de San Juan Ante Portam Latinam (Laguardia)

Edad de hierro

El Poblado de la Hoya
El poblado de la Hoya Laguardia

Es uno de los yacimientos más importantes de la Comunidad Autónoma Vasca, el primer asentamiento data del siglo XV a. de C. donde pobladores indoeuropeos llegados de Centroeuropa toman contacto con las culturas megalíticas existentes en la zona.

En esta época, el poblado se defiende ya por una muralla de la que se conservan unos trescientos sesenta metros, que en un principio fue de madera, y posteriormente de mampostería.

Desde centroeuropea siguieron llegando gentes que contactan con esta tribu y aportan nuevos conocimientos, pero este poblado sufre una ocupación violenta sobre el siglo IV a. de C. por parte de celtíberos procedentes de la meseta, que invaden la zona y toman posesión del poblado, legando una cultura y desarrollo superiores.

En un primer momento, el poblado se desarrolló de modo perimetral a la empalizada. Con la llegada de los celtíberos, se reestructura por manzanas de casas, con bocacalles no enfrentadas para evitar la canalización del viento, muchas de las casas estaban porticadas para evitar mojarse cuando llovía y las calles estaban empedradas.

Las casas que en un principio fueron de madera, se construyeron posteriormente con zócalo de piedra y paredes de adobe con entramado de madera. Se dividían en entrada, cocina y almacén y el tejado era de paja.

A raíz de la entada de los celtíberos, experimentó un notable desarrollo gracias a las innovaciones técnicas y económicas propias de estos, que se reflejó en un alto rendimiento agrícola, el cual potenció el trueque, haciendo de La Hoya un destacado centro comercial y de organización del territorio.

El poblado es abandonado aproximadamente el siglo III a. de C. por causas desconocidas.

Romanización

Las pilas del Camino de Logroño

En 1996, con motivo de la realización de unas obras de mejora en la carretera A-124, se lleva a cabo un peritaje arqueológico para investigar unos posibles restos existentes en la zona.

Informaciones bibliográficas que apuntaban hacia la existencia de restos de una ermita y necrópolis, fueron desechadas. La prospección arqueológica llevada a cabo entonces dio como resultado la localización de un yacimiento romano.

El yacimiento romano fue denominado como «Las Pilas del Camino de Logroño». La excavación de más de 450 m², fue realizada entre julio y agosto de 1998, en ella se localizaron restos de un centro o taller de alfar de época romana, utilizado para la fabricación de elementos constructivos de cerámica. Es un yacimiento único hasta la fecha en la Comunidad Autónoma Vasca.

Dentro del yacimiento, hay que destacar la estructura de un horno fabricado con adobes, que posee una entrada de dos metros de largo y uno y medio de alto, que da paso a dos espacios rectangulares abovedados (cámaras de fuego). Encima de estos espacios se ubica la parrilla del horno.

En zonas próximas al horno, se han encontrado restos de edificaciones auxiliares.

Además, en el yacimiento han sido encontradas evidencias materiales, tales como tejas romanas, adobes, baldosas de suelo de cerámica, …

Dada la importancia del descubrimiento, se ha determinado la conservación del horno, con la perspectiva de acondicionarlo como monumento único de la actividad artesanal realizada hace dos mil años.

Se han encontrado más indicios de asentamientos romanos en la zona.

En el propio pueblo de Laguardia, se han encontrado claras muestras de ocupación romana.

Las pilas del Camino de Logroño Laguardia

Edad Media

El fuero de población

Representación de la entrega del fuero de Población a L.M.N.L.C. Villa de Laguardia

En el siglo X, probablemente hacia el año 908, el rey navarro Sancho Abarca, levanta un castillo al norte del cerro que domina toda la comarca de lo que hoy es la Rioja Alavesa; su finalidad era la guarda y defensa de Navarra, acosada a veces por moros y castellanos.

Nace así Laguardia con una fuerte función militar, respondiendo al talante guerrero de su fundador y a su peculiar misión defensiva que los reyes le asignaron y que ha determinado su carácter e historia.

El castillo de Laguardia sobre el que han escrito muchos autores fue por su situación fronteriza uno de los principales del Reino de Navarra en los siglos XIII al XV; se mantuvo en pie hasta 1875, en que fue derrumbado para llevar a cabo pretendidas mejoras urbanas.

Este castillo que debió ser uno de los más bellos de la zona, fue en muchas ocasiones residencia de los Reyes de Navarra. Al parecer, dentro de sus muros vio la luz Doña Blanca de Navarra, y en su castillo contrajo matrimonio en 1150 con Don Sancho «El Deseado» de Castilla.

 

En el año 1164, Sancho VI, hermano de Doña Blanca, otorga el Fuero de Población a Laguardia, y la eleva al rango de villa, haciendo a sus habitantes hombres francos y libres concediéndoles diversos privilegios:

  • Libertad de mercado
  • Exención de impuestos
  • Prohibición de «Juicios de Dios»

Estos privilegios eran universales para todos sus habitantes, y se extendían a las aldeas que estaban bajo su jurisdicción.

La concesión de este fuero supuso un gran aumento de la población, ya que, atraídos por los privilegios concedidos a los moradores de la villa, comerciantes, artesanos… se concentran en el cerro al amparo del castillo militar, construyen viviendas y amplían la villa, los campos se ponen en cultivo, nacen nuevas aldeas a su alrededor y las antiguas se repueblan.

Fortificación de la villa

Sancho VII ‘el Fuerte’ (1194-1234) se propone fortificar no sólo el castillo, sino la villa entera, convirtiéndola en plaza fuerte y baluarte inexpugnable. Esta fortificación debió comprender todas las murallas que, partiendo del castillo de D. Sancho Abarca, circundaban toda la villa.

Elevados y fuertes, de trecho en trecho, a distancia proporcionada, se alzaban unos torreones cuadrangulares salientes del muro, adornados con almenas y saeteras.

Laguardia queda marcada por su función castrense, de tal manera que su casco urbano se compone de tres calles longitudinales que a su vez se encuentran cruzadas por tres cantones. Existen otras dos calles menores paralelas a las principales, una calleja transversal que une las calles Mayor y Páganos, y una plaza rectangular en el centro. Todo ello delimitado por el recinto amurallado

Esta muralla, tenía comunicación con el exterior a través de cuatro puertas.

Torre almenada y muralla en la parte este de la villa Laguardia
  • Una al oeste; la Puerta de Páganos.
  • Al sur; Mercadal.
  • Al sureste; la Puerta de San Juan.
  • Nordeste; Santa Engracia.
  • La Puerta de Carnicerías, al este, se abrió en el siglo XV.

 

Debido al papel defensivo y al carácter militar de la villa, que por su situación se veía envuelta muy a menudo en contiendas de diferentes reinos, los habitantes de Laguardia se dividían en organizaciones barriales de carácter cívico-militar. A ellos correspondía la defensa de las murallas que rodeaban la villa.

San Antonio, presidiendo una de las puertas de acceso a la villa de Laguardia

En un principio hubo cuatro, cada una de ellas estaba bajo la advocación de un santo.

  • Santa Engracia; defendía la zona de muralla comprendida entre esta puerta y la de San Juan.
  • San Juan; desde el Mercadal hasta San Juan.
  • San Nicolás; Desde la puerta de Mercadal hasta la puerta de Páganos.
  • San Antonio; desde la puerta de Páganos hasta la de Santa Engracia.

Hoy en día queda aún en Laguardia, como recuerdo de aquellas vecindades, la presencia de hornacinas que contienen imágenes de Santos, en las puertas de acceso a la villa.

Posteriormente aumentaron las vecindades, y cada una quiso tener su propia imagen. Por ello también encontramos estas hornacinas con sus correspondientes Santos en algunas de las calles del interior.

De las antiguas imágenes solamente se conserva la de San Antonio Abad, recientemente restaurada y perteneciente al siglo XIII.

Incorporación a Álava

A lo largo de toda la Edad Media, a consecuencia de las luchas entre navarros y castellanos, Laguardia cambia repetidamente de dueño. En 1461 pasa definitivamente al poder de Castilla, y veinticinco años más tarde, Laguardia y sus aldeas se incorporan a la provincia de Álava y sus hermandades.

Edad Moderna

Siglo XVI-XVII

Unificada España en el siglo XVI bajo el poder absoluto de los Reyes Católicos, Laguardia pierde su importancia como plaza militar y deja de ser escenario de confrontaciones guerreras. Se vive una época de paz, que supone un engrandecimiento y riqueza de la villa, gracias al comercio del vino y a familias importantes que se asientan en el solar. Bonanza que se aprecia sobre todo en las nuevas construcciones de tipo palaciego.

Las ‘cuevas’ o bodegas familiares, características de Laguardia son construidas a lo largo de este siglo.

Laguardia podría ser recorrida casi en su totalidad por los pasillos subterráneos que conforman estas bodegas. Cada casa posee en su subsuelo la bodega correspondiente, cuyas medidas no se relacionan proporcionalmente con las de la casa a la que pertenecen; así existen casas enormes con bodegas pequeñas y viceversa. Su función principal ha sido la de guardar y conservar el vino en las condiciones que este precisa, aunque en determinados momentos de la historia hayan podido ser utilizadas como refugios, o ‘cuarteles’ donde se conspiraba y se trazaban planos de guerra.

 

Cueva o bodega familiar en el subsuelo de Laguardia

A finales del siglo XVI, y durante parte del siglo XVII, toda esta zona se vio asolada por una epidemia de peste, las primeras noticias que se tienen acerca de ésta datan de 1564, pero posteriormente tuvieron lugar rebrotes severos de esta enfermedad, que diezmaron la población llegando a desaparecer incluso algunas de las aldeas colindantes.

Siglo XVIII

Busto de Félix María de Samaniego, presidiendo el paseo de "El Collado" en Laguardia

En el siglo XVIII, la sociedad experimenta profundas transformaciones, merece la pena destacar la figura de Félix María de Samaniego, nacido en Laguardia en 1745.

Sobrino del Conde Peñaflorida, formaba parte de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País; hijo de su época y claro exponente de las ideas de la Ilustración, alcanzó popularidad gracias a sus obras literarias. Las más famosas son sus Fábulas.

Las fábulas de Samaniego se inspiran en las obras de los fabulistas clásicos Esopo y Fedro, y también del francés La Fontaine y del inglés J. Gay; todas ellas tienen una finalidad didáctica. De estilo bastante sencillo y métrica variada, muchas fábulas destacan por su espontaneidad y gracia: La lechera, Las ranas que pedían rey, El parto de los montes, La cigarra y la hormiga, La codorniz, Las moscas, El asno y el cochino, La zorra y el busto o El camello y la pulga.

 

Consecuente con sus principios estéticos, Samaniego hace en sus fábulas un derroche de gracia y sencillez. La gracia la consigue a base de viveza y colorismo en la expresión. Las fábulas están llenas de expresiones cálidas e ingeniosas, construidas sobre un lenguaje corriente. Juega también con los refranes y los dichos populares. Otros rasgos que definen su estilo son la ausencia de elementos cultos, la simplicidad del vocabulario y la acumulación de sustantivos y verbos, signos de su dicción concisa.

Siglo XIX

Laguardia vuelve de nuevo a retomar su carácter de fortaleza, su situación estratégica una vez más hace que la villa se convierta en lugar de enfrentamientos militares. Durante la guerra de la Independencia contra los franceses estos la ocupan y saquean.

En el año 1809, el Marqués de Barriolucio se apodera de ella y ordena destruir gran parte de sus murallas, para evitar de esta manera que en caso de que volviese a caer en manos de los franceses, pudieran estos hacerse fuertes en su interior.

En la primera guerra carlista, se rebajan sus muros y torreones para construir delante de sus puertas unas defensas que la protegieran de los ataques carlistas.

La mayor destrucción de la fortaleza tiene lugar en la última guerra carlista, fueron destruidas algunas viviendas de la calle Rúa Mayor de Peralta, y de la calle Páganos, y gran parte de la muralla.

Torre almenada y muralla en la parte este de la villa en Laguardia

En 1874, los carlistas deciden destruir la fortaleza de Laguardia y convertirlo en un pueblo abierto, sin defensas; a pesar de la oposición de todo el pueblo la demolición se lleva cabo.

De aquella fortaleza inexpugnable de los reyes navarros, hoy sólo quedan las dos torres convertidas en torres-campanario, varias torres menores y algunos restos de la antigua muralla.

Siglo XX

Las guerras carlistas dejaron un pueblo desmantelado; el castillo ya no existe, las murallas han sido rebajadas considerablemente… pero los avatares de la historia no han conseguido que la villa pierda ese aire regio y señorial que le caracteriza.

Comienza el siglo XX y Laguardia va recuperándose lentamente.

Chalet de Victor Tapia, al inicio del Paseo de El Collado en Laguardia

Año 1920. Inauguración del Hospital de San Raimundo. Centro de salud concebido para albergar a los enfermos de la zona en unos momentos en que viajar hasta las ciudades más próximas era difícil. Al mejorar las comunicaciones su función fue variando; pasó a hospedar a enfermos de bronquios del País Vasco, y posteriormente a niños alaveses. Hoy día se ha destinado a alojar a los estudiantes de enseñanzas secundaria y profesional, de Laguardia y de sus inmediaciones.

En 1927 se inauguran las escuelas, ubicadas en el lugar que antes ocupaba el castillo, y a las que siguen acudiendo los niños de Laguardia y de los pueblos de los alrededores.

En 1932 se construye el chalet de Víctor Tapia, edificado en el paseo de ‘El Collado’.

La Guerra Civil, acto bélico que asoló España durante los años 1936 a 1939, también se reflejó en Laguardia. Tras unos duros años de postguerra, es a partir de los años 70 cuando realmente experimenta su crecimiento y expansión: Se construyen numerosas bodegas en sus alrededores, instalaciones deportivas, se arreglan sus paseos, se inaugura la casa del vino… se va convirtiendo poco a poco en lo que es hoy.

Laguardia es un pueblo lleno de encanto que, junto a la riqueza paisajística de sus tierras, cubiertas de viñedos, guarda grabada en sus piedras la memoria de unas gentes que desde tiempos remotos vivieron, lucharon y murieron contribuyendo a forjar nuestra historia.

ARTE

Santa María de los Reyes

La iglesia

Situada en el norte del pueblo, protegiendo las calles del frío viento que desciende de la Sierra de Cantabria, ocupa en extensión el espacio existente entre las tres calles longitudinales de Laguardia: la de Páganos, en la parte occidental, la de Santa Engracia en la oriental y la calle Mayor en el centro. Es por esta última por donde se tiene el acceso principal al templo.

Es de planta rectangular con tres naves longitudinales, separadas por pilares, una nave de crucero, más larga que el templo ya que alberga dos capillas en sus extremos, y un ábside semicircular al interior y poligonal al exterior. Adosada al ábside en el lado de la Epístola se encuentra la sacristía obra de estilo renacentista, añadida en 1549 cuando se derriba la cabecera gótica que terminaba en tres ábsides, y se realiza la obra que contemplamos actualmente.

Las bóvedas que cubren las naves son de crucería gótica con terceletes, mientras que el tramo central de la nave de crucería presenta una bóveda de tipo renacentista a modo de artesonado con figuras entre las que destaca el relieve del Padre Eterno. Los dos tramos restantes de la bóveda presentan bóvedas realizadas en tramos trapezoidales, quedando bóvedas estrelladas con claves muy desarrolladas de épocas renacentistas.

Retablo principal de la iglesia de Santa María de los Reyes, en Laguardia
Períodos de construcción

Destacamos varios períodos de construcción debido a que la terminación del templo se dilata en el tiempo y también a las remodelaciones que se hacen posteriormente dejando impronta de los nuevos estilos que corren en el momento de la remodelación que se trate.

Los primeros vestigios artísticos se sitúan en la parte norte y noroeste de la parte exterior del templo. Son los muros que dan al patio de la escuela y aquí encontramos arquillos ciegos y fajas lombardas que decoran la parte alta del muro. Datan de principios del siglo XII que es cuando se comienza la construcción en un estilo románico que es como corresponde a este período.

A finales del siglo XII y siglo XIII el románico sigue su curso en Santa María de los Reyes dejando sus muestras en el muro occidental, enfrente de la torre abacial. Es el muro que corresponde a los pies del templo y en el que se emprendió una gran reforma a principios de la segunda mitad del siglo XX.

Aparecen aquí dos ventanales románicos de transición bastante restaurados y rehechos.

También en el extremo noroeste del muro de poniente (hacia la izquierda de este), aparece una puerta gótica cegada por el interior. Está formada por varias arquivoltas que arrancan de columnas redondeadas y rematadas por capiteles vegetales. Sobre ellas se halla un pequeño tejaroz sostenido por canecillos con decoración vegetal y antropomórfica.

A los pies de la nave central, pasando debajo del coro hay una puerta nueva, con arcos de medio punto y rematada con dos gruesos machones que hacen la función de contrafuertes y que datan de la restauración de 1954.

En el período gótico (siglos XIII al XV), se sigue trabajando en el templo ampliándolo y reconstruyendo nuevas obras según la moda que propone el estilo en vigor de cada siglo.

Nave de crucero en la iglesia de Santa María de los Reyes, de Laguardia

En los primeros momentos góticos se eleva la altura del templo y se realizan los arcos sepulcrales. Posteriormente en el siglo XIV se van introduciendo cambios arquitectónicos como las bóvedas de crucería con terceletes y trabajos realizados en las columnas centrales. Este período verá florecer la obra más importante realizada en el templo: La portada que da acceso al templo.

A mediados del siglo XVI se destruyó la cabecera del templo para ampliar la misma, lo que trajo como consecuencia la ampliación y transformación de parte del crucero y del ábside, cambio que se realizará en estilo renacentista.

La obra renacentista trajo el actual ábside ochavado al exterior y semicircular al interior, parte de las bóvedas del crucero -principalmente el tramo central- y el añadido de la sacristía en la suroriental del ábside.

Una vez realizada la obra del ábside, pudo abordarse la realización del Retablo Mayor, obra de Juan de Bascardó realizado ya en pleno siglo XVII, en un renacimiento donde se ve el manierismo y se apunta el barroco como el estilo que se va a hacer eco de las nuevas modas que llegan de fuera.

El pórtico

Su construcción, en piedra tallada, corresponde a fines del siglo XIV, aunque su policromía es del siglo XVII.

Realizada en piedra, está formada por un arco gótico muy apuntado que forma cinco arquivoltas, todas ellas ricamente decoradas.

En esta decoración alternan las figuras humanas (vírgenes, profetas, mártires, reyes y ángeles) con motivos vegetales. La primera arquivolta está decorada con ángeles que tañen instrumentos musicales a modo de acompañamiento de las escenas que componen el tímpano, principalmente la última escena, justamente debajo de la clave del arco. La siguiente está compuesta por motivos vegetales que se entrelazan entre ellos y da paso a la tercera compuesta por vírgenes y santos. La cuarta es también de carácter vegetal y la que cierra el abocinamiento de la portada está compuesta por profetas y reyes.

Detalle del pórtico de piedra policromado, en la iglesia de Santa María de los Reyes en Laguardia

Todas las figuras se encuentran de pie y cubiertas por un bello doselete que a su vez sirve de apoyo a la figura que se encuentra encima de ella. Los doseletes están decorados con finos gabletes y decoración calada.

Las jambas que caen en derrama y forman el abocinamiento están ocupadas por seis apóstoles cuyas imágenes algo mayores que el tamaño natural, son de una talla muy delicada y perfecta como si de una estilización espiritual se tratase.

La postura que presentan es frontal, aunque algunos ladean ligeramente la cabeza en afán de adquirir posiciones más naturales. Las túnicas que cubren los cuerpos tienen unos plegados muy naturales y esta naturalidad se acrecienta por los rasgos físicos de sus rostros, barbados casi todos ellos de una forma real, mientras que los peinados se adaptan perfectamente.

Pórtico de piedra policromado, en la Iglesia de Santa María de los Reyes de Laguardia

Llevan todos en sus manos un libro y objeto que es propio y los distingue de los demás (San Pedro con las llaves, Santiago con el bordón y la venera, etc.).

Todas las imágenes se encuentran de pie sobre un pedestal poligonal ricamente decorado con gabletes floreados y tallas de animales, monstruos, etc. La parte superior está cubierta con un doselete de tamaño bastante grande y ricamente decorado a imagen y semejanza de las que tienen las figuras descritas en las arquivoltas.

Presidiendo los doce apóstoles y situado en el parteluz de la doble portada que da acceso al templo, se encuentra la imagen de la Virgen de los Reyes. Es una escultura que se sitúa sobre un elevado pedestal desde donde puede presidir toda la escena de la portada.

La imagen de fina talla y muy bien ejecutada de pie, sosteniendo en su brazo izquierdo la figura del Niño y moviendo ligeramente la cabeza hacia él, en un amago de crear una escena maternal, en la cual Madre e Hijo están conversando normalmente. La figura de la Virgen crea una pequeña contorsión, encima de la cintura con el fin de poder contrarrestar el peso del Niño y de esta forma la figura aparece equilibrada y compensada.

A sus lados se abre una doble puerta cerrada con arcos trilobulados escarzanos, decorados en la enjutas y calados entre los lóbulos. Estos arcos sirven de base al tímpano que cierra la portada y completa el conjunto.

El tímpano está dividido en tres fajas horizontales ricamente decorados con relieves continuos que representan escenas relacionadas con la vida de Jesús y de la Virgen: Anunciación, Visitación, Adoración de la Magos, Dormición de la Virgen, etc.

El remate final lo compone la Coronación de la Virgen, escena única que compone la faja superior del tímpano.

Hay que destacar la policromía que cubre las imágenes de la portada y que se encuentra en estado óptimo de conservación, debido a que ha estado protegida de las inclemencias del tiempo. La policromía fue aplicada con posterioridad a la realización de la portada, siendo ésta realizada entre 1696 y 1700.

La bóveda que cubre esta capilla data del siglo XVI teniendo bóveda estrellada.

Torre Abacial

Mención aparte merece la torre campanario que se encuentra exenta a los pies del templo.

Es una torre-castillo que sirvió de defensa a las murallas de la villa, en la parte occidental, a espaldas del gran castillo y sus torres, que defendía la parte norte del pueblo. De planta cuadrada, a imagen y semejanza de los que se construyeron en el norte de Italia y de los pirineos catalanes en los albores del románico.

Podemos diferenciar dos épocas en su construcción y estilo.

La primera corresponde a un románico de transición (finales del s. XII y principios del s. XIII). Pertenecen a ellas las ventanas emparejadas y el arco de la fachada oriental. En las enjutas de las ventanas superiores del lado oriental aparece la imagen del Salvador, de características románicas, y que posiblemente fue aprovechada de algún otro edificio.

La segunda que data del siglo XIII al XIV aparece en las ventanas del primer piso, así como la imagen de San Benito, que se encuentra encima del balcón oriental, inscrita en un gablete muy apuntado y rematado con un florón.

Se piensa que esta torre pudo pertenecer a un monasterio (de ahí la imagen de San Benito) y durante mucho tiempo se llamó ‘torre abacial’.

A los pies de esta torre, se encuentra un aljibe de aguas pluviales destinado a abastecer del preciado líquido a los habitantes del lugar.

Torre abacial ubicada en la zona noroeste de Laguardia

San Juan Bautista

1ª fase de construcción - Siglo XII-XIII

Portada Sur
Portada sur de la iglesia de san Juan de Laguardia

Se trata de un pórtico gótico construido en el segundo tercio del siglo XIII.

Consta de cinco arquivoltas formadas por baquetones. Arcos apuntados en el interior, el exterior casi redondo.

Hoy se conservan, a la izquierda dos columnas con fustes retallados completamente; en uno hojas de palmera, en otras flores formando cuadros. Los capiteles correspondientes a estas columnas apuntan la transición al gótico, tienen esculpidos animales entrelazados con ramas de árbol.

A la derecha los apoyos son dos estatuas representando la Anunciación: el Ángel y la Virgen. Son dos imágenes bellísimas, sobre todo la de la Virgen, con detalles más minuciosos y cuidados, aunque de menor tamaño para dejar sitio a dos Ángeles que aparecen sobre su cabeza coronándole.

Los capiteles de la derecha son totalmente románicos. El capitel correspondiente a la estatua de la Virgen representa la dormición de esta. Dos Ángeles alados recogen el cuerpo envuelto en un sudario, mientras que Jesús en figura venerable se lleva el alma simbolizada en una niña. Sobre la portada destaca el óculo.

El Óculo

Ornamentado en su interior y exterior con pequeñas figuras. Por el interior aparece dentro de un arco profundo abierto dentro del grueso muro. Ejemplar muy bello y singular.

La construcción de las murallas determina la edificación del templo de San Juan tal y como se nos presenta la parte gótica.

La iglesia forma parte de la cerca defensiva y por su situación debe defender una de las partes más accesibles de la villa, por tanto, se organiza para adaptarse perfectamente al espacio y a la doble función que debe desempeñar.

El templo de San Juan, la muralla y el torreón defensivo que protege la puerta de acceso a la Villa están integrados. Esto demuestra de alguna manera que son contemporáneos y que obedecen a un plan único en el que se diseñó un templo-fortaleza para defender el sureste del recinto.

2ª fase de construcción - Siglo XIII-XIV

La mayor parte del templo corresponde a esta época. Es la parte gótica, y a pesar de sus mutilaciones y variaciones presenta un aspecto bastante homogéneo.

Naves

Su decoración es sencilla. Compuesta por arcos apuntados, bóvedas de sencilla crucería excepto la de la capilla del baptisterio y la del coro, que tienen forma estrellada. Las claves de esta última representan al salvador y a los evangelistas.

Ábsides

También de la época y de distinta altura dependiendo de la nave a la que corresponden. Constan de dos tramos; uno recto cubierto con bóveda de crucería sencilla y otro poligonal al exterior y circular al interior con vistosas bóvedas.

El ábside central sobre todo está muy deteriorado por las diversas obras que posteriormente se realizaron.

A fines del siglo XVIII se colocó el retablo actual, se cubrió la bóveda del fondo cegando los tres ventanales góticos que se contemplan por el exterior. Como la capilla mayor quedaba muy oscura, a fin de remediarlo se rasgó la bóveda del primer tramo recto y se levantó en su lugar una cúpula semiesférica y sobre ésta, una linterna con ventanas.

La misma suerte que el ábside central sufrieron en 1790 los laterales.

Ventanales Góticos

Destacan en el fondo del brazo derecho del crucero un ventanal con arco apuntado, doble arquivolta.

Junto a la Portada románica del Sur hay un rosetón que da luz a la nave derecha del coro.

A los pies del templo, un gran rosetón que ornamentó la antigua puerta principal y que al ser construida la capilla de Nuestra Señora del Pilar quedó emparedado. Su diámetro es de unos 3,40 metros de diámetro. Tres círculos concéntricos, los dos interiores formados por baquetones, y el exterior por flores cuadrilobuladas. El rosetón está constituido por una serie de círculos tetralobulados. La decoración tetrafoliada es la misma en este rosetón y en el óculo de la puerta sur y de los costados del mainel de la Virgen del Pilar, que son aproximadamente de la misma época.

Retablo principal de la iglesia de San Juan en Laguardia
Coros

Coro de la nave central: es gótico, de finales del siglo XV y modificado en el siglo XVIII en su balaustrada. En los arranques del arco central, quedan algunos elementos góticos incrustados, relieves extraños y bellos. A la derecha, una sirena peinándose, un mono tocando el tambor, y a la izquierda un dragón.

Su bóveda es estrellada. En la clave central un sol radiante con cara de mujer y en las que le rodean, ángeles.

Los arcos de comunicación con los coros laterales están decorados con animales, monstruos y figuras grotescas. Así el que comunica con el coro de la nave derecha está decorado con cabezas de ángeles y otras imágenes, entre las que destacamos por su curiosidad la del vendimiador que lleva en sus manos el cesto lleno de uva y el corquete. El coro de la nave derecha es de estilo plateresco, y el coro de la izquierda es renacentista.

3ª fase de construcción - A partir del siglo XVI

A partir del siglo XVI, San Juan ya no tiene sentido como templo-fortaleza. Se realizan varias obras en el templo, que, en mayor o menor medida, harán variar la concepción medieval el edificio.

Torre e iglesia de San Juan en la zona sudeste de Laguardia
1- La torre almenada pasa a convertirse en pacífica torre-campanario

La torre era un antiguo castillo militar para la defensa de la puerta que tiene debajo. Parece pertenecer a la fortificación o amurallamiento general que rehízo en el siglo XIV. Por la parte del campo conserva todo su empaque guerrero incluso sus almenas. Por este lado podemos distinguir en la torre tres cuerpos. En el cuerpo inferior un gran arco de descarga, apuntado y resaltado en arista. Dentro de él y mucho más bajo otro también apuntado, pero abierto. En el espacio de pared que queda entre ambas, dos saeteras. Por dentro del segundo arco iba la puerta que se bajaba y subía con cadenas.

En el segundo cuerpo otro arco de descarga muy airoso. Y en el tercer ventanal muy rasgados con ángulos de bisel. Los costados obedecen a esta misma organización, pero sin arco ni puerta en el cuerpo inferior.

El frente de la torre es algo distinto. Los dos cuerpos inferiores forman uno solo ocupado por un gran arco de descarga. Mucho más abajo, otro arco doblado, también apuntado, que da entrada a la parte inferior de la torre con correspondencia al arco de salida del lado opuesto, que queda más abajo haciendo un bonito juego de arcos.

En la parte alta de la torre se construyó en la primera mitad del siglo XVI una espadaña, para la colocación de las campanas.

2- Se amplía el templo hacia el norte

En el siglo XVI, se amplió el brazo izquierdo del crucero, quedó destrozada la anterior puerta gótica, la de ahora es muy sencilla. De la anterior sólo quedan en el dintel una pequeña pila de agua bendita; a la derecha de la puerta dos estribos rematados por gabletes con volutas y una gárgola representando a una mujer, que el pueblo llama la ‘Maripena’. Sosteniendo el tejaroz, canecillos de factura gótica en los que alternan figuras con vegetales.

3- Se adosa a los pies del templo la Capilla de la Virgen del Pilar

En 1533 Juan de Asteasu estaba construyendo una capilla que cubriera la puerta monumental a los pies del templo. De esta construcción sólo quedan los arranques de las bóvedas, pero se supone que debió de ser parecida a la de Santa María de los Reyes.

Entre 1732 y 1740 Juan Bautista de Arbaiza, construyó la capilla que actualmente se conserva adosada a los pies el templo.

Arbaiza crea un espacio de construcción que rompe con las estructuras a las que se une y su obra muestra un absoluto dominio de la simetría y construye un templo de formas más cercanas a lo humano, menos ascensional. Es una mezcla del barroco que camina hacia su fin y del clásico que lucha por abrirse paso.

De planta octogonal, mide 18,80 metros de diámetro y 19 de altura. De sus ángulos arrancan grandes columnas corintias rematadas por ángeles músicos, de cuyas espaldas nacen los nervios de la bóveda que entretejen una estrella grandiosa. Un doble piso de arcos, nacidos de los mismos ángulos del octógono forman un pasillo y una amplia galería circulares en la planta baja y alta respectivamente. Los adornos de la bóveda nos recuerdan la historia de la Virgen del Pilar de Zaragoza.

El retablo de nuestra señora del Pilar es algo anterior a la construcción de la capilla. Barroco: De fines del XVII o principios del XVIII.

La talla de Nuestra Señora del Pilar pertenece al mainel de la antigua puerta principal del templo, del siglo XIII-XIV. De pie, alargada, estrecha, como corresponde a esta clase de imágenes. Tiene gran encanto y mucha naturalidad. Rostro ovalado con los ojos rasgados y las cejas muy arqueadas. En la mano derecha, una flor. En el brazo izquierdo sostiene al niño, que, vuelto hacia el centro, bendice a su vez con la mano derecha mientras que con la izquierda sostiene una manzana.

Esta talla del siglo XIII-XIV, está policromada. Pueden distinguirse policromías de dos épocas: del siglo XVI y del XVII. Lo más retocado es el rostro de la Virgen.

Sorprende el hecho de que no tiene nada que ver estéticamente con la Virgen del Pilar de Zaragoza, lo único que tienen en común y de ahí su nombre, es el pilar sobre el que se asentaba.

Fue muy venerada en toda la Rioja Alta, Alavesa y Navarra durante la edad Media y Renacimiento.

Retablos

Detalle de San Juan Bautista, en el retablo principal en Laguardia

La Iglesia de San Juan cuenta con varios retablos de interés, todos ellos construidos a partir del siglo XVI. Destaca el Retablo Mayor, muy barroco, que comienza a construirse a fines del siglo XVII y que se colocó en el ábside central a finales de este mismo siglo. En el centro y presidiendo, San Juan Bautista sentado; a su derecha San Antón, y a su izquierda San Julián.

En el centro del segundo cuerpo, San Juan Evangelista. Sobre el bancal inferior observamos dos relieves: el de la izquierda corresponde a la Flagelación y el de la derecha a la Coronación de espinas. Encima del bancal superior hay otros dos relieves: el de la izquierda es la Oración del Huerto y el de la derecha la Caída camino del Calvario.

Los retablos de los ábsides laterales son ambos neoclásicos, de finales del XVIII. El de la derecha está dedicado a Santiago y el de la Izquierda a San Andrés.

Ocio y Cultura

Fiestas

San Juan y San Pedro

Entre los días 23 y 29 de junio, Laguardia deja de ser por unos días la que es; la normalidad abandona sus calles, todo se vuelve jolgorio y alegría, se celebran sus fiestas patronales.

Los danzarines, presididos por el Cachimorro, realizando la entrega de flores en la Plaza Mayor de Laguardia

Cientos de personas abarrotan todo, sus bares, sus bodegas; Laguardia es un hervidero de gente. El 23 de junio a la una del mediodía, suenan las campanas y el chupinazo anuncia el comienzo de las fiestas. Es izada la bandera en el balcón del Ayuntamiento, entre el sonido de las dulzainas y el ruido de los cohetes, comienzan unas fiestas, que terminarán con la traca final y el entierro de la barrica.

Pero en Laguardia las fiestas no sólo son alegría y bullicio, las tradiciones también ocupan un lugar importante. El mismo día 23 a primera hora de la tarde, los Danzarines, con el Cachimorro a la cabeza, se encaminan, formando una curiosa comitiva, en busca del alcalde y del regidor síndico, a quienes conducen hasta la plaza, donde se procede a descender la bandera de Laguardia. El descenso se realiza directamente del balcón a la calle, recogiéndola uno de los empleados del Ayuntamiento, para entregársela al regidor síndico. Acto seguido tiene lugar la entrega de flores.

Tras esto, los invitados y el Ayuntamiento en Corporación se dirigen precedidos por los Danzarines, el Cachimorro y los dulzaineros hacia la iglesia de San Juan.

Ya en la iglesia, se rinde la Bandera de la villa ante Nuestra Señora la Virgen del Pilar y el Santo Patrono, mediante la tradicional ceremonia de la tremolación de la bandera.

La mayor atracción que presentan las fiestas de San Juan, probablemente sean los encierros de reses bravas.

Al mediodía, se cierra la calle Mayor mediante barreras, y tras el disparo de tres cohetes, que son la señal, se suelta la manada; las vaquillas recorren la calle tras los mozos que, arriesgadamente se atreven a correrlas. Ya a media tarde, tiene lugar en la Plaza la lidia de estas mismas reses, en la que puede participar todo aquel que lo desee.

Hay que meterse en la fiesta y vivirla, dejarse arrastrar por la gente y saltar al ritmo de las fanfarres de calle en calle, ‘echar un trago’ de zurracapote (vino con azúcar, limón y canela que elaboran los vecinos de la Villa para convidar a sus invitados, amigos o familiares) y seguir bailando hasta que el cuerpo aguante. Así son estas fiestas, pensadas para disfrutar.

Encierro de vacas bravas por la calle mayor de Laguardia

Toda esta algarabía termina el 29 de junio con el ‘entierro de la barrica’, y con el estruendo de la traca final, se despiden las fiestas hasta el próximo año.

San Juan 'Degollao'

Bailes típicos medievales por la festividad de San Juan Degollao Laguardia

La Cofradía de San Juan ‘Degollao’, cofradía con un origen defensivo de las murallas y por tanto esencialmente guerrero, celebra su día el 29 de agosto.

Esta fiesta, de alguna manera, constituye el broche final a la temporada estival en Laguardia.

Típicas de este día eran la ‘Danza de los Troqueados’, la de los ‘Arcos’, y la ‘Jota de Laguardia’.

San Blas

El domingo más próximo al 3 de febrero se celebra el día de San Blas en Páganos, y tal vez por ser las primeras fiestas del año en la zona, tienen tanta aceptación.

Laguardia entera ‘baja’ a Páganos. Se baila el chulalai y se besa la reliquia. Es un día en el que son típicas las sopas de chorizo, el hojaldre y el vino rojo. También el vino caliente, quizás porque el frio tiempo lo requiere.

Es costumbre cada vez más extendida, acudir a la bendición de unos panes llamados ‘cachetes’, así como los roscos y hojaldres.

Chulalai

El Chulalai, es la danza típica de las Fiestas de San Blas, que se celebran en febrero en la localidad de Páganos, situado a un kilómetro de Laguardia, y perteneciente a su término municipal.

En este baile participan todas las personas que lo desean, convirtiéndose, de esta manera en improvisados danzarines que, formando un gran corro, bailan al ritmo de la música del Chulalai. Baile curioso, en el que se alternan distintos ritmos y diferentes movimientos. El que más llama la atención es el ‘choque de caderas’ o ‘culetones’, que se efectúan en determinados momentos, al compás de la música, y que son característicos de este baile peculiar.

Procesión en Páganos con la imagen de San Blas de Laguardia

Día del Gaitero

Gaiteros de todas partes se concentran este día en Laguardia

En mayo se celebra una de las fiestas más populares de Laguardia, nos referimos al Día del Gaitero. A pesar de que esta fiesta vio la luz con motivo del homenaje a Don Jesús Martínez (Jimeleo), gaitero mayor de Laguardia, ha pasado a ser una fiesta que cada vez atrae a un mayor número de gente.

No hay que olvidar que Laguardia ha sido cuna de gaiteros-dulzaineros, y que el pueblo, con su sabor medieval, constituye el marco perfecto para escuchar los ecos de este instrumento sonando entre sus calles.

Acuden a esta cita gaiteros de todos los lugares. Conciertos, festivales de danzas, concursos de composición y recuperación de obras, dianas, pasacalles… forman parte de las actividades que se desarrollan a lo largo de esta intensa jornada.

Introducción

Dentro del extenso folklore de Álava, las danzas y su música resultan para la mayoría del país, prácticamente desconocidas. Esto no es tanto debido a su escasez, que no es tal, sino al poco trabajo de descripción, estudio e investigación que sobre ellas se ha realizado.

La documentación que se puede encontrar es así mismo pobre, nula prácticamente si nos remontamos más de treinta años atrás. El vehículo de transmisión ha sido siempre oral, a lo sumo podemos encontrar las partituras, que más bien son pequeños apuntes, en los repertorios de los gaiteros.

Cada danza en particular tenía su momento de ejecución, su fecha señalada, fuera de la cual no se da su puesta en escena, y esta es generalmente en el mejor de los casos de una periodicidad anual. La danza es del pueblo no por razón de nacimiento, sino por razón de uso, no sale, no se da a conocer fuera, el único vehículo de transmisión y difusión es el gaitero.

En la mayoría de los casos, la danza es interpretada por jóvenes, que se renuevan prácticamente cada año o al llegar a una edad determinada, de esta manera puede darse la introducción de elementos nuevos en el baile y, o, modificación de los existentes.

Un elemento añadido es la disminución de la población rural que se da en Álava de un tiempo a esta parte en favor de la población urbana, que lleva aparejado el envejecimiento de aquella, que de manera decisiva contribuye a que la danza deje de ejecutarse, aunque este no es el caso de Laguardia, ya que su mayor población, su condición de cabeza de comarca y la existencia de gaiteros en el pueblo, hacen que sus danzas no desaparezcan.

Danzas Típicas de Laguardia

Interpretadas por los gaiteros, los cuales han llevado a cabo una intensa investigación sobre la música tradicional de la zona, existen una serie de danzas que todavía hoy se ejecutan en fechas determinadas. 

Romería a Berberana

El primer sábado de septiembre, se celebra la tradicional Romería a Berberana.

Esta pequeña ermita románica de la Virgen de Berberana, está situada en la falda sur de la Sierra de Cantabria, a unos dos kilómetros y medio del dolmen del Sotillo, y a unos tres kilómetros de la Villa, y tiene en sus alrededores, un bosque de encinas.

Esta festividad no es exclusiva de Laguardia, sino que todos los pueblos de la zona acuden con el fin de pasar un día agradable, en contacto con la naturaleza, disfrutando de las diversas actividades que se organizan.

Este parque posee una franja climática continental y su arbolado está compuesto de pino, encina y quejigo.

Niños jugando a la "sokatira" en las campas del Parque de Berberana

San Isidro

Vista de la Plaza Nueva de Laguardia con la feria agroganadera de San Isidro

En el mes de mayo, también se celebra la festividad de San Isidro, pero de una manera un tanto especial. Laguardia se viste de fiesta para celebrar esta festividad, en honor al patrono de los agricultores, día en que tiene lugar la Feria de Maquinaria y Productos Agrarios.

El volteo de campanas y el disparo de cohetes, que marcarán las vísperas del día de San Isidro, preceden a la celebración de una misa en la iglesia de Santa María de los Reyes en honor al patrono. La jornada concluye con las cucañas que se organizarán en la Plaza Mayor para los más pequeños.

Los actos arrancan muy temprano con las dianas y pasacalles por el centro del pueblo. La música da paso la tradicional procesión de San Isidro y a un almuerzo popular en el que pueden participar todos los vecinos. La fiesta finaliza por la noche con la cena de los miembros de la cofradía de San Isidro.

Tradiciones

El Belén articulado de Sta. María

El folklore, las costumbres y las tradiciones, forman la base para captar los perfiles históricos de un pueblo. Constituyen su riqueza cultural; hay que mirar al pasado para comprender el presente.

Desaparecidas muchas de estas tradiciones, nos quedaremos con las más representativas, alguna de ellas, gracias al interés de los vecinos, están resurgiendo. Entre ellas, destacamos:

El Belén

Situado en la Iglesia de Santa María, en la Capilla de la Inmaculada, sobre un tablado rodeado de ramas de pino y de boj, y enmarcado por un lienzo que representa la Sierra de Cantabria y un portal, se encuentra el Belén. Sus figuras de tela, madera y cuero son articuladas.

En los días festivos de Navidad, después de la Misa Mayor, estas figuras escenifican distintos momentos del nacimiento y vida del Niño Jesús. Al son de los villancicos danzan los pastores moviendo sus brazos y piernas, giran y se golpean entre ellos, mientras los carneros se topan haciendo sonar sus esquilas. El primer día de enero, se escenifica la presentación del Niño Jesús en el Templo, y el día de Reyes, la adoración de los mismos al Niño. Pasadas las fiestas de Navidad, el primer domingo de febrero se escenifica la huida a Egipto. Es una mezcla de relato bíblico y de leyenda.

La primera noticia del Belén articulado de Laguardia, data del siglo XVIII

En el año 1749 se constata la primera noticia expresa referente al altar del nacimiento.

Las esculturas de madera policromada que forman el Misterio están concebidas para componer un Belén tradicional, y carecen de resortes de movimiento; este eco obligo a rehacer los brazos de María para adaptarla a las escenificaciones que debieron iniciarse más tarde. Cabe deducir que estas piezas se hicieron para el referido altar del Nacimiento que se ponía en la parroquia de Santa María a mediados del s. XVIII.

El ‘Altar del Nacimiento’ que se ponía en la iglesia al menos desde 1749, fue reformado y probablemente ampliado por Domingo Bustero en 1767. A partir de esta fecha el montaje navideño además de mantener los valores simbólicos de los belenes tradicionales incorpora resortes de movimiento para teatralizar los principales pasajes de la infancia de Jesús.

En la actualidad el belén está formado por un conjunto de 73 piezas de las cuales la mayoría son de estilo rococó.

El telón que vemos hoy en día fue pintado en 1987 por el muralista vitoriano Jesús Crespo San Vicente.

Son los gaiteros quienes ambientan el Belén, pero en otras épocas, fue el coro parroquial, y probablemente en algunas ocasiones interviniera la banda de música de la villa.

Versos y Rosario de la Aurora

Procesión del Rosario de la Aurora, a su entrada a la iglesia de Santa María de los Reyes de Laguardia

El canto de la aurora era una costumbre y práctica habitual en muchos lugares del mundo. No se puede precisar su origen, ni la razón de su introducción en Álava.

El término aurora en este contexto hay que interpretarlo en doble sentido: denotativo y metafórico. Denotativamente con la palabra aurora nos referimos a la luz sonrosada que precede a la salida del sol. Es anunciadora del astro-rey. Por tanto, el rosario que lleva su nombre era el que se cantaba al alba del día. Metafóricamente, la aurora es María, precursora de la venida de su hijo Jesús, que es el sol.

El Rosario de la Aurora, se celebra durante las novenas en honor a la Virgen de los Reyes, y en honor a la Virgen del Pilar, del 14 al 22 de agosto y del 7 al 15 de septiembre respectivamente.

El rosario va precedido del canto de unos versos. Son cantos en honor a la Virgen y constituyen la invitación o llamada al Rosario.

En Laguardia se cantan dos versos, unos en honor a la santísima Virgen de los Reyes, y otros en honor a la santísima Virgen del Pilar.

Semana Santa

La Semana Santa en Laguardia se vive de forma intensa. Las procesiones se han revestido siempre de gran solemnidad y los actos que se celebran en estas fechas gozan de la total participación de la gente del pueblo.

Las procesiones se celebran el día de Jueves Santo y Viernes Santo.

Destaca como algo propio de la Semana Santa Laguardiense el llamado Descendimiento o ‘Desenclave’. El Viernes Santo al atardecer, y atrás los oficios religiosos, se coloca en lo alto del altar de la parroquia a la que corresponden los honores, una voluminosa imagen de Cristo en la Cruz, ésta tiene articulados los brazos. Varios miembros de la cofradía ‘Hermanos de la Escuela de Cristo’, cubiertos con sus túnicas negras ascienden a la cruz, desenclavan las manos y los pies de Cristo para introducir el cuerpo en el Sepulcro.

En la madrugada del Viernes Santo, antes del Sermón de la Pasión, vecinos de la Villa entonan por las calles unos versos alusivos a la pasión y muerte de Jesucristo, los denominados Versos del Viernes Santo.

Descendimiento o 'Desenclave', realizado el Viernes Santo en Laguardia

Instalaciones

Instalaciones deportivas

Polideportivo cubierto, piscinas descubiertas, piscinas climatizadas y campo de fútbol

El complejo deportivo de Laguardia está constituido por un frontón descubierto en pleno casco urbano, un frontón polideportivo, piscinas y un campo de fútbol, además de las instalaciones propias de cada centro de enseñanza.

A lo largo del año se realizan todo tipo de actividades deportivas; existen en estos momentos varios equipos de fútbol de diferentes categorías y en Laguardia se juega todos los sábados el partido correspondiente al campeonato de Rioja Alavesa. Funciona también una ‘escuela de tenis’.

Las piscinas descubiertas permanecen abiertas durante toda la época estival, en ellas se llevan a cabo todo tipo de cursos: natación, ping-pong, tenis, etc.

El ascensor

Con una altura de aproximadamente once pisos, la estructura de este ascensor llama la atención en el lateral este de la villa. Gracias a su construcción, los vecino y visitantes de Laguardia, se evitan dar un rodeo, para llegar a la parte superior del pueblo.

Desde la parte superior, se tiene una perspectiva perfecta del complejo lagunar de Laguardia, concretamente del Prao de la Paul. Este complejo lagunar fue declarado Biotopo Protegido por sus características y su reconocida biodiversidad. Pero también permite ver algunas de las tierras de viñedo y de las bodegas que rodean el municipio.

La infraestructura se ha completado con una pasarela en la parte alta que desemboca en un paso de peatones y que permite una cómoda accesibilidad a la zona amurallada de la villa. Las personas con movilidad reducida, los estudiantes que acudan al instituto, los vecinos que habitan los edificios cercanos a la zona polideportiva o los usuarios de estas instalaciones son los más beneficiados por este elevador. También los turistas, puesto que en la parte baja existe un espacio en el que pueden estacionar vehículos y autobuses. Los visitantes pueden comenzar el recorrido por Laguardia con un viaje en el ascensor.

El elevador está en funcionamiento desde las siete de la mañana hasta las doce de la noche y cuenta con una capacidad máxima para diez personas u 800 kilos.

Ascensor en la fachada este de Laguardia

Descubre qué ver y que hacer en Laguardia, uno de los pueblos más bonitos de la Rioja Alavesa.

¿Qué ver y qué hacer en Laguardia? Esta es una de las preguntas que más nos hacéis sobre la Rioja Alavesa. Una incógnita, que esperamos poder resolver junto con el resto de las dudas que os puedan surgir sobre esta increíble villa amurallada. Laguardia se presenta ante nosotros como el pueblo más bonito de toda la Rioja Alavesa. Uno de los muchos tesoros que esconde Euskadi. Un lugar de obligada visita, que nos propone una variada selección de experiencias y rincones para visitar a lo largo de sus límites geográficos. Os animamos a descubrir qué ver y qué hacer en Laguardia mediante un bonito recorrido por dentro y fuera de sus murallas. 100% recomendado. No os arrepentiréis.

El pueblo Laguardia
Oficina de turismo Laguradia

Laguardia mantiene las puertas de sus murallas abiertas las 24 horas del día, una fortaleza reconvertida, que nos recibe con los brazos abiertos para que disfrutemos de su arquitectura, gastronomía e historia. Las estrechas callejuelas, las enormes puertas de acceso y las imponentes murallas que encontramos enamoran a toda persona que se adentra en este núcleo urbano de aspecto medieval. Un pequeño recibimiento, que nos resume el patrimonio histórico y arquitectónico que guarda en su interior. Además de su aspecto amurallado, este núcleo urbano es conocido mundialmente por sus bodegas subterráneas y gastronomía, dos atractivos, que han aupado a esta villa medieval a convertirse en uno de los lugares más visitados de todo Euskadi. Situada estratégicamente sobre una atalaya natural, Laguardia, capital de la Rioja Alavesa, ha jugado un papel muy importante a lo largo de la historia, tanto cuando fue parte del Reino de Navarra como cuando fue conquistada por los castellanos. Un espacio muy especial, que, junto al increíble paisaje que forman los kilométricos campos de viñedos que la rodean forma un destino turístico de quitarse la “txapela”.

Situado a menos de 50 kilómetros de Vitoria- Gasteiz, capital de la provincia de Araba (Álava en castellano), Laguardia cuenta con la mayor población de la Rioja Alavesa (1500 habitantes) y un gran número de recursos para poder convertir nuestra estancia en la mejor aventura posible. Sin duda alguna, el núcleo urbano más importante de la zona. El encanto de este pueblo vasco ha sido reconocido mediante muchos premios y galardones. Una argumentación muy sólida para recordar que las vistas, la arquitectura, la gastronomía y sus habitantes hacen que Laguardia se presente internacionalmente como uno de los pueblos más bonitos de Europa.

Villa de Laguardia

Qué ver y hacer en Laguardia, corazón de la Rioja Alavesa.

Pasarela del ascensor de Laguardia

Si habéis llegado hasta Laguardia con idea de pasar un más de un día, si sois fanáticos de la cultura vinícola, os recomendamos que aprovechéis para visitar una de sus bodegas subterráneas, merece mucho la pena. De lo contrario, si el vino no es una de vuestras pasiones, no os preocupéis. Existen muchas otras opciones que realmente llamaran vuestra atención. Ejemplo de ellos son las Lagunas de Laguardia, otro de los encantos de esta villa vasca. Por cierto, como buenos vascos, la amabilidad y educación de todas y todos los Laguardiense son de gran ayuda durante nuestra estancia entre estos muros. Os recomendamos que, ante cualquier duda, entabléis conversación con algún vecino de la zona, seguro que os proporciona información que hace que vuestra estancia en Laguardia sea más práctica y cómoda.

Historia de Laguardia: Ubicada al sur de Araba, Laguardia se encuentra situada en el corazón de la Rioja Alavesa. Una ubicación estratégica, que responde a la función que le fue encomendada. Y es que, según dicen, los reyes navarros levantaron Laguardia como fortaleza defensiva del sur del Reino Navarro. Es curioso ver que, en un principio, el nombre con el que se conocía este espacio vasco respondía a “La Guarda de Navarra”, un nombre, que con el tiempo derivo en Laguardia.  Sancho el Sabio, concedió a este núcleo urbano el fuero y el título de villa en 1164, convirtiéndolo así en todo un referente del comercio de aquella época.  Hasta aquella época, en este lugar solo encontrábamos un castillo con función militar, un hecho, que cambio en el siglo XIII con la llegada de Sancho el Fuerte, quien, tras fortificar la villa con parte de las murallas que encontramos en la actualidad, doto a este núcleo urbano de un aspecto mucho más sólido.  La Edad Media, fue una época de conflictos en Laguardia, y es que esta villa fue escenario de enfrentamientos violentos entre navarros y castellanos, unas contiendas que cayeron a favor de los castellanos, convirtiéndose así Laguardia en villa de Castilla. En 1486, Laguardia se incorporó a Araba, pasando a ser parte de Euskadi, una situación con la que hemos llegado hasta la actualidad.

Historia de Laguardia
Arquitectura de Laguardia

Arquitectura de Laguardia: Sus calles empedradas, sus murallas y las casas blasonadas de esta localidad, hacen que un paseo por el interior de Laguardia se convierta en un viaje al pasado. Laguardia conserva en gran medida la estructura con la que fue concebida en la Edad Media. Las 3 calles principales, permanecen intactas desde entonces, recorriendo las entrañas de esta villa junto a los tramos de la muralla, torreones y puertas de acceso. Creando así uno de los conjuntos urbanísticos más impresionantes de toda la península. De su arquitectura destacamos la iglesia de San Juan y Santa María de los reyes, ambas de origen medieval. Recomendamos pasear y perdernos entre las callejuelas y plazas de Laguardia mientras disfrutamos de sus casas blasonadas, palacios y demás edificaciones, estamos seguros de que os encantara.

Ubicación de Laguardia: Laguardia está ubicada a 50 kilómetros de Vitoria Gasteiz, capital de Araba y una de las ciudades vascas con mayor calidad de vida. Rodeada de viñedos y espacios naturales impresionantes, nos proporciona un espacio rural idóneo para desconectar del estrés de las grandes urbes. Laguardia se encuentra en el corazón de la Rioja Alavesa, una tierra delimitada por 2 grandes recursos naturales como la Sierra de Cantabria y el rio Ebro. Por otra parte, Laguardia se encuentra a tan solo 20 kilómetros de Logroño, otro de los grandes núcleos urbano de la zona.

Ubicación de Laguardia
Vistas desde Laguardia

Vistas desde Laguardia: Como hemos comentado anteriormente, Laguardia está situada en un alto, en una atalaya natural, una zona estratégica que le daba ventaja ante cualquier intrusión enemiga. Hoy en día, lejos de servir para este fin, nos sirve para disfrutar de unas excelentes vistas de las tierras que rodean Laguardia. Un espacio perfecto para disfrutar de unos atardeceres de película.

Visitas guiadas en Laguardia: Si queréis conocer en detalle esta villa vasca, os recomendamos que lo hagáis de la mano de un guía local. Una experiencia buena, bonita y barata, que os animamos a realizar en toda escapada a Rioja Alavesa.

Visitas guiadas en Laguardia

Qué hacer en Laguardia: En este apartado, las grandes protagonistas son sin duda alguna las bodegas y las experiencias vinícolas que se desarrollan en torno a los viñedos. Y es que, aunque Laguardia dispone de espacios de todo tipo, las visitas a las bodegas son uno de los grandes atractivos de la capital de la Rioja Alavesa. Si queréis disfrutar de otro tipo de actividades o simplemente no os gustan las visitas a las bodegas, he aquí unas pequeñas cosas que podéis hacer durante vuestra estancia en Laguardia.

Visitar algunas de las mejores bodegas de la Rioja Alavesa

Visitar algunas de las mejores bodegas de la Rioja Alavesa: Una de las principales actividades económicas de la villa de Laguardia es la elaboración del vino. Así lo atestiguan las decenas de explotaciones que encontramos a lo largo y ancho de su geografía.  También uno de los mayores atractivos turísticos. La cantidad de experiencias que encontramos unidas al mundo de la vinicultura hace muy atractivo una escapada a esta tierra.

Realizar rutas entre viñedos: Los viñedos que se encuentran a los pies de la Sierra de Toloño y la Sierra de Cantabria nos ofrecen unas impresionante rutas para realizar entre viñedos. Una estampa típica de la Rioja Alavesa que nos sorprende con unas estupendas vistas sobre todo lo que nos rodea.

Visitar un trujal

Visitar un trujal: Los trujales, son junto a las bodegas, otro de los grandes protagonistas de la Rioja Alavesa. Aunque hoy en día Laguardia no cuenta con ningún trujal en su entorno cer-cano, debemos subrayar que esta tierra tuvo antaño una gran representación de olivos. Actualmente, nos tenemos que des-plazar hasta Moreda o Lanciego para poder visitar uno de es-tos colosos de nuestra historia.

Realizar la ruta de los dólmenes: Laguardia y el resto de los pueblos que encontramos en el sur de Araba cuentan con una gran colección de dólmenes. De hecho, existe una ruta especí-fica para conocer todos ellos.

Aprender a realizar una cata de aceite: Las catas de aceite son una de esas actividades que todo el mundo desconoce. Una experiencia muy recomendable, que complemente a la per-fección las catas de vino que se realizan en las bodegas.

Visitar alguno de los pueblos más bonitos de la Rioja Alavesa: Como ya hemos mencionado, realizar una pequeña ruta en coche para conocer los pequeños y encantadores pueblos que rodean Laguardia, es prácticamente obligatorio.

Visitar alguno de los pueblos más bonitos de la Rioja Alavesa

Turismo activo en la Rioja Alavesa: Los amantes del deporte y del turismo activo, tienen en la llamada ruta del vino y del pescado (GR-38) y el camino Ignaciano (GR-120) dos grandes cómplices para seguir ejercitando los músculos.

Como podéis apreciar, no os vais a aburrir. Existen mil y una opciones para completar las tradicionales visitas a las bodegas. Si estáis buscando actividades más específicas o diferentes, no dudéis en contactar con nosotros, intentaremos recomendaros una completa guía con la que disfrutar de Laguardia y alrededores.

Qué ver en Laguardia: Aunque la villa de Laguardia no es un núcleo urbano de grandes dimensiones, podemos afirmar con total rotundidad que cuenta con muchas cosas para ver y disfrutar. Laguardia es uno de los pueblos más turísticos del sur de Araba, el lugar que más atractivos reúne y también el que más servicios ofrece. Uno de los más bonitos. Muchas de las que os recomendamos son simplemente lógicas, otras, no tanto. Elegir y disfrutad.

Qué ver en Laguardia
Callejear

Callejear: Simplemente andar. No es ningún secreto. Andar y andar, perderse y encontrarse, es una de las mejores recomendaciones para conocer un núcleo urbano. Además, en este caso, la villa de Laguardia no cuenta con una gran cantidad de calles. Se ve rápidamente. Tanto por dentro de las murallas como por fuera.

Cuevas subterráneas: Aunque no os gusten las bodegas, os recomendamos visitar alguna de las 3 bodegas que siguen produciendo sus vinos bajo el suelo de Laguardia. Y es que conocer la red de túneles subterráneos que encontramos bajo el suelo de la villa de Laguardia nos ayuda a hacernos una idea de lo que se esconde bajo nosotros.

Cuevas subterráneas
Plaza Mayor de Laguardia

Plaza Mayor: La Plaza Mayor de Laguardia es conocida por guardar uno de los mayores atractivos para los más pequeños de la casa. Y es que, el ayuntamiento de este encantador pueblo vasco, esconde un peculiar reloj de tipo carillón en su fachada principal desde 1997. Un reloj que contiene en su interior unos automatismos que representan al grupo de danzas de Laguardia. Son muchas las personas que se dan cita en esta plaza para poder ver este pequeño espectáculo. Sin duda alguna uno de los símbolos del municipio. Además, debemos destacar que se trata de la plaza más importante de Laguardia, un espacio, en el que se celebran numerosos eventos a lo largo del año. Recordad que este pequeño acontecimiento cuenta con un horario especial. Horario del reloj de la Plaza Mayor de Laguardia: De junio a septiembre a las 12:00, 13:00, 14:00, 17:00, 20:00 y 22:00. De octubre a mayo a las 12:00, 14:00, 17:00 y 20:00.

Poblado de la Hoya: Este yacimiento arqueológico es único en Euskadi. Un espacio histórico, donde nos ofrecen descubrir la forma de vida de nuestros antepasados. Un espacio gratuito y muy interesante que nos ayuda a comprender la cultura agrícola que existe hoy en día en esta zona de Euskadi. Este museo está compuesto por dos espacios totalmente diferentes, el primero de ellos es el centro de interpretación, donde encontramos información detallada sobre lo encontrado en el yacimiento, por otra, encontramos los restos del poblado, donde se puede apreciar a la perfección las marcas dejadas por los carruajes de aquel entonces. Alucinante.

Poblado de la Hoya en Laguardia
Biotopo protegido complejo de las lagunas de Laguardia

Biotopo protegido complejo de las lagunas de Laguardia: Las lagunas son uno de los lugares preferidos de los habitantes de Laguardia. Un área de gran valor natural, que permite al visitante relajarse mientras lo recorre a pie. Este biotopo protegido es uno de los principales atractivos naturales de la localidad debido a la gran cantidad de aves y vegetación que podemos encontrar. Sin embargo, el acceso a esta zona está supervisado debido a las características de esta. Cuidémoslo.

Dolmen de la chabola de la hechicera: En los límites territoriales de Elvillar, a las afueras del núcleo urbano, encontramos uno de los dólmenes más famosos de Araba. Por favor, respetar las señales, no rebasar los límites establecidos, respetemos nuestra historia, nuestro patrimonio.

Dolmen de la chabola de la hechicera
Pueblos más bonitos de la Rioja Alavesa

Pueblos más bonitos de la Rioja Alavesa: Laguardia capitanea esta lista en la que encontramos 9 pueblos que os recomendamos a ojos cerrados.

Museo de Villa Lucia: Este centro temático del vino, también conocido como el complejo gastronómico de Laguardia, Villa Lucia nos propone una interesante fusión de un museo dedicado al vino, un cine 4D impresionante y un restaurante en el que poder degustar productos locales. Un 3 en 1 en toda regla.

Museo de Villa Lucia de Laguardia
Iglesias de Santa María de los Reyes y San Juan de Laguardia

Iglesias de Santa María de los Reyes y San Juan: En Laguardia se encuentran dos iglesias que representan parte del patrimonio histórico y arquitectónico de este núcleo urbano.  La iglesia de Santa María de los Reyes cuyo origen está datado en el siglo XII. Una de sus características más llamativas es su pórtico policromado.  Por otra parte, la iglesia de San Juan Bautista cuenta con una bonita colección de piezas de arte religioso, que, junto al retablo mayor, forman parte del patrimonio de Laguardia.

Torre Abacial: Esta torre de tipo militar/defensiva que encontramos junto a la Iglesia de Santa María, defendió el norte de la villa de Laguardia durante la Edad Media. Su origen de estilo románico, siglo XII, forma junto con el resto de las edificaciones del casco histórico de Laguardia un impresionante conjunto monumental. Además, desde lo alto de la torre, obtenemos una impresionante panorámica de toda la Rioja Alavesa.

Torre Abacial de Laguardia
Balcón de la Rioja Alavesa en Laguardia

Balcón de la Rioja Alavesa: En los alrededores de Laguardia, en los diferentes pueblos que forman la Rioja Alavesa, encontramos numerosos balcones naturales desde los que obtenemos unas vistas privilegiadas. Entre ellos, el balcón de la Rioja Alavesa, un gran mirador natural ubicado en Samaniego que nos regala unas impresionantes vistas de todos los pueblos que recorremos en coche.

Balcón del Ebro: Aunque no es tan impresionante como el anterior, el balcón del Ebro es otro de los rincones desde donde apreciar la belleza de esta tierra. Ubicado en Lapuebla de Labarca, en el límite geográfico de Araba, el rio Ebro dibuja un bonito mosaico de tierra y agua que nos muestra la frontera con las provincias que limita.

Balcón del Ebro en Laguardia

Bodegas de Laguardia: Existen muchos tipos de bodegas esparcidas por todo Laguardia, pero las que encontramos en su interior, intramuros, ganan especial interés. Y es que, hace muchos años, bajo el suelo de Laguardia existían más de 300 bodegas, hoy en día, las necesidades de estas explotaciones agrarias han cambiado, siendo necesario más espacio para la elaboración y almacenaje de sus vinos. La mayor parte de ellas cuenta con visitas guiadas mediante las que nos dan a conocer la forma en la que elaboración sus caldos. Por opciones no va a ser.

Qué y dónde comer en Laguardia: Laguardia cuenta con una gran representación gastronómica. Y es que, además del típico menú de la Rioja Alavesa (patatas a la riojana y chuletillas de cordero), son muchos los restaurantes que han fusionado la gastronomía local con la famosa cocina moderna. Obteniendo así, un gran nivel culinario en Laguardia. Os recomendamos degustar las creaciones del Capricho de Baco o Villa Lucia. Bueno, bonito y barato. Si no os importa alejaros un poco de este encantador pueblo, os aconsejamos el restaurante Alai de Labastida, alucinante.

Dónde dormir en Laguardia

Dónde dormir en Laguardia: Esta villa medieval cuenta con multitud de establecimientos hoteleros, pero la mayoría de ellos se encuentran abarrotados en temporada alta, aumentando así, el precio por pernoctación. Una recomendación: Si vuestra idea es visitar toda la Rioja Alavesa y no únicamente Laguardia, lo mejor es comparar los precios de todos los hoteles del entorno y elegir el que mejor relación calidad precio tiene. En nuestro caso, tras comprobar todos los hoteles que entraban en nuestro presupuesto, nos decantamos por la Casona de Alutiz, una casa rural ubicada en el centro histórico de Samaniego que nos ofrece una mejor relación calidad precio que todos los que encontramos en Laguardia. Muy recomendable.

Dónde aparcar en Laguardia: En época estival, en temporada alta, Laguardia se convierte en uno de los lugares más demandados de todo Euskadi, motivo por el que encontrar un sitio para dejar nuestro vehículo puede convertirse en una tarea un tanto complicada. Debemos destacar que el subsuelo de la villa de Laguardia se encuentra lleno de túneles que forman parte de bodegas, restaurantes o casas privadas. Estos espacios, hacen que esté totalmente prohibido entrar con vehículos en el núcleo urbano. Laguardia es peatonal. A las afueras de las murallas, a menos de 5 minutos andando, encontramos 3 parkings públicos y gratuitos en los que podemos dejar nuestros coches.  

Recomendaciones para visitar Laguardia

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Recomendaciones para visitar Laguardia: La villa de Laguardia es pequeña y se puede ver fácilmente durante un fin de semana, pero si queremos aprovechar la visita para conocer los pueblos colindantes y las experiencias que nos ofrecen, puede que 2 días se queden muy cortos. En estos casos, recomendamos ampliar nuestra estancia. Merece la pena. Como veis, todo depende de vuestros gustos y preferencias. En el caso de solo querer ver Laguardia, os recomendamos una bonita ruta por sus calles empedradas sin perder de vista las casas señoriales que nos rodean hasta llegar a la Plaza Mayor, donde debemos estar atentos a su famoso reloj. Tras conocer el interior, es obligatorio disfrutar de los parajes que rodean el núcleo urbano, para ello recomendamos salir, sobrepasar sus murallas. Para terminar, que mejor que degustar la gastronomía de la zona mediante un buen menú o una buena cantidad de pintxos. Una comida en condiciones.